Enrique Pérez

 

     


Recién cumplidos los 25 y tras unos años de ir al gimnasio a hacer ejercicio para mantener a raya a los kilos y demás, conoció a un joven que venia a dar clases de, según informaban, "Kung-Fu" y se dijo, ya que has hecho un par de años de "Artes Marciales" ¿por que no?...

Y así fue como entró en contacto con el Sifu Gabriel Soler. Aun recuerda el final de aquella primera toma de contacto con el Hung Gar. Sus piernas y las de todos sus compañeros temblaban como un flan de gelatina mientras bajaban las escaleras que conducían a los vestuarios y a las soñadas duchas.


Enrique Pérez (primero por la derecha) en una exhibición.
(Sabadell, 1985-86)


Poco a poco el estilo fue calando en su espíritu y dentro de sus posibilidades fue imbuyéndose de él.

Durante cinco años todo fue desarrollándose con normalidad y nada presagiaba lo que sobrevendría un 13 de febrero.


Enrique Pérez (izquierda) en una exhibición.
En el centro, el Maestro Gabriel Soler; a la derecha, Rafael Luque.
(Sabadell, 1985-86)


Hacia unos días que el Sifu había emprendido su viaje a Hong Kong cuando algo produjo que el centro del equilibrio de su lado izquierdo se desequilibrara.

Durante unos meses solo pudo hacer posiciones. Poco a poco y con esfuerzo empezó a hacer formas y técnicas y al año aproximadamente hacia entrenamiento prácticamente normal…



Enrique Pérez (izquierda) en una exhibición.
En el centro, con paraguas, el Maestro Gabriel Soler; a la derecha, Jordi Carreto.
(Sabadell, años ‘90)


En 1995 se reactivó poco a poco el desequilibrio y tres años mas tarde la desincronización fue aumentando lo cual a sido causa de que tuviera que abandonar la práctica en gimnasios y la impartición de alguna que otra clase práctica.

En la actualidad realiza un entrenamiento de mantenimiento en su casa ya que ningún médico ni técnica hospitalaria a conseguido descubrir la causa ni la razón del desequilibrio.